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jueves, 17 de agosto de 2017

¿Que fue de Bosques de Bonsai?

Pues si... a lo tonto, hace 1 año y 8 meses que no me asomo por aquí. No se si todavía habrá alguien que llegue de vez en cuando a este blog, pero creo que, aunque sea una obviedad, se lo debo a este rincón: Bosques de Bonsai ha llegado al final de su recorrido. Y, dado que ese "nombre artístico" y este blog han significado mucho para mi y para mi crecimiento como dibujante (nada menos que 8 años, lo empecé aun sin tener del todo claro "qué quería ser de mayor") creo que merece unas palabras de despedida.

Decido cerrarlo (que no borrarlo, decido dejarlo en este punto, flotando en la red) más bien como un acto simbólico: digamos que lo necesito. Bosques de Bonsai simboliza cosas buenas para mi, pero también hay cosas negativas que esto ha traído consigo en los últimos años, y no quiero llevarlas encima nunca más. Para ser breve, y porque los detalles sobran, desde hace un par años me iba sintiendo cada vez más asfixiada y falta de ganas, como si la creatividad y toda la pasión que siempre he sentido por hacer rayas en una superficie se fueran escapando poco a poco por la ventana, el estado de calma que dibujar siempre me trajo se empezó a convertir en una mancha oscura llena de ruido. Pero no fui del todo consciente de que esto era lo que realmente me pasaba, y del por qué estaba pasando, hasta hace aproximadamente dos años, cuando otra serie de cosas en mi vida empezaron a ir rematadamente mal. Fue como una explosión. No sabes lo que es una crisis creativa hasta que te das cuenta de que la sola idea de enfrentarte a una superficie en blanco te da miedo. De que obligarte a sentarte y coger un lápiz solo desemboca en un estado de pánico y vacío interior. De que tienes que afrontar la idea de que lo que durante toda tu vida ha sido un apoyo y te ha hecho feliz, lleva tiempo siendo una de tus mayores cargas, y que puede que nunca jamás vuelva para acogerte. De que tu sueño puede que solo fuera realmente una merienda de lobos. Y entonces te das cuenta de lo que es una crisis creativa de verdad, que está bastante lejos de una simple falta de voluntad transitoria para ponerte a trabajar y que generalmente todos llamamos "crisis" con una facilidad pasmosa.

En mi caso, ahora se que ocurrió porque relacioné el acto de dibujar a ciertos conceptos, prácticas, actitudes y figuras que no eran lo adecuado. Que cogí prestadas actitudes con el dibujo nada positivas para mi forma de ser y las hice propias porque creí que así era como se hacían bien las cosas. Que empecé a hacer lo que muchos otros esperaban que hiciera, y me desconecté de mí y de mi centro. Que estaba aceptando ciertas condiciones inaceptables. De repente importaba más todo lo que gente conocida y desconocida opinaba y esperaba que mi propio yo. Y eso, unido a circunstacias personales, fueron matando la creatividad, la ilusión y el entusiasmo. Sí: me perdí. Y tuvo que explotarme en la cara para que me diera cuenta.

Así que, realmente, lo que he estado haciendo en este año y 8 meses es sanarme a mi misma, reconectar. Y ¡ey! Me ha ido bien. Al menos he sacado cosas en claro: a fin de cuentas, no soy una impresora, y hacer de un acto íntimo una profesión es psicológicamente peligroso y requiere límites. Además de ver claramente que, hagas lo que hagas y decidas como decidas hacerlo, hazlo en primer lugar por tí, y de la forma en la que a tí te sirva. No está escrito en ningún lugar la forma mágica en la que tienes que hacer las cosas para que el universo no deje de existir y tener contento a todo el mundo, menos a ti. 

Y bueno, mi trabajo me ha costado, pero las ganas han vuelto. La ilusión ha vuelto, la creatividad ha vuelto, los papeles y los lápices ocupando espacio han vuelto. Son como una plantita que tengo que ir regando, y me hace mucha ilusión cuidarla día a día. Y ahora se que tengo que hacerlo desde el más profundo respeto. A eso, que no se como llamar, a mi calma, a mi ilusión, y a mi misma. Empezando por separar claramente lo que es trabajo de lo que es necesidad vital. Y eso último ni se sacrifica ni se domestica.

¿Que por qué lo cuento? Porque se que hay bastante gente a la que esto le ha pasado y no han vuelto, por diferentes causas, todos tenemos nuestras luchas, y te sientes muy solo, y asusta mucho. Y también porque llevo unos meses acordándome de una entrada que hizo la ilustradora Noukah (una de mis favoritas) hace unos años en su anterior blog, hablando de su situación, parecida en algunos puntos, y que puedes leer aquí. Es algo que pasa más veces de las que uno piensa. Pero aprendes mucho.

Por eso precisamente decido dejar Bosques de Bonsai: abro nueva etapa en mi vida de dibujante, y necesito que sea luminosa, que esté construida sobre unas bases claras y un aprendizaje. Y porque me hace ilusión, coño! :D

Estoy preparando un nuevo espacio en el que compartir más cosas (y, sobretodo, más dibujos, hechos con más corazón y menos cabeza), y estoy actualizando también mi web y mis redes para volver con buen pie. Cuando lo tenga todo oliendo a nuevo, volveré por aquí para poner los enlaces.

Hasta entonces, gracias por todo Blogger, y gracias por todo "Bosques de Bonsai". Lo malo, ha servido para aprender. Lo bonito, ha sido precioso :)

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